10 de septiembre de 2018

Aprender para enseñar...

Como señalan las redes sociales en las cuales participo, me considero un Emprendedor con vocación de Educador. Emprender es una aventura de las cuales considero vale la pena vivir. Educar es sin duda alguna una de las tareas más nobles que se pueden desarrollar en la vida. Al emprender me convierto en un aventurero; y el definirme como un educador lo considero un honor y una gran responsabilidad.

El concepto Emprendedor, deriva del francés entrepreneur, que significa literalmente, contratista. Siendo su equivalente en ingles Empresario. Hoy podemos encontrar en la literatura de los negocios un sin fin de definiciones, siendo el común denominador el ser alguien que asumiendo riesgos busca alcanzar un objetivo empresarial o comercial. Dicho de otra forma, aquel que inicia su propia empresa.

Mi definición no es para nada original y contiene estos elementos. Para mí, “Emprendedor es todo aquel que echando a volar su imaginación, ponen en práctica su creatividad y con valor y perseverancia lucha por hacer realidad sus sueños de una vida mejor”. Es importante recalcar una diferencia, para mí no solo se limita a quienes sueñan con ser dueños de negocios, sino también, quienes tienen sueños académicos y laborales.

La experiencia me ha enseñado que al momento de emprender, no siempre son suficientes las ganas, la creatividad, el valor y la perseverancia; que sin duda son cualidades importantes. Creo que las posibilidades de alcanzar el éxito aumentan cuanto desarrollamos una Cultura Emprendedora, lo cual defino como: “Cultivar el carácter (Ser), adquirir el conocimiento (Saber) y desarrollar las habilidades (Hacer) necesarias que harán de ti un líder de tu emprendimiento.

El llevar adelante este Blog es para mí toda una aventura y un hermoso desafío que solo motiva mi afán de ayudar a otros a Emprender con éxito. Lo emprendo con toda la responsabilidad que amerita y el respeto que mereces tú y quienes me puedan acompañar. Simplemente puedo decir gracias por depositar esa confianza en mí.

Mi convicción es que quienes hemos tenido la fortuna de obtener una educación y adquirido conocimiento, de manera formal o autodidacta, así como experiencia al poner en práctica lo aprendido, tenemos la solemne responsabilidad de transmitir a otros estas cosas con el fin de que nos beneficiemos mutuamente.

Hago mías las palabras de John Cotton Dana: “Quien se atreve a Enseñar, nunca debe dejar de Aprender”

Un abrazo,
Marco Castro