12 de noviembre de 2018

Rapshodia Bohemia, el Legado de Queen

Gracias a la película Rapshodia Bohemia dirigida por Bryan Jay Singer estrenada este mes en la salas de cine en mi Chile querido, QUEEN… se ha puesto nuevamente de moda. Al punto de superar al reggaetón en reproducciones de la aplicación Spotify.
 
No soy crítico de cine por lo que mi calificación de una película está basada en las emociones que esta me genera. Para mí, debo decir que es una gran película que muestra la vida y obra de un icono de la música y la historia de la que es sin duda una de las mejores bandas de rock progresivo del siglo 20.
 
Curiosamente, este Icono, Freddie Mercury, junto a Brian Harold May en la guitarra, Roger Meddows Taylor en la batería y John Richard Deacon en el bajo, cada uno de ellos era, respectivamente, un diseñador gráfico, un astrofísico, un dentista y un ingeniero eléctrico que pudo ser exitoso en cada uno de sus campos. Sin embargo, en su conjunto eran genios musicales.
 
Pero no es esto lo que destaco. No fue esa genialidad la que por sí sola gatillo su éxito. Ellos, además, tuvieron el valor de seguir sus sueños, vivir a concho su pasión y se atrevieron a innovar y transgredir lo establecido dando rienda suelta a su imaginación con los resultados que todos conocemos. El legado musical de Queen se resume en temas como "Bohemian Rhapsody", "Killer Queen", "Somebody to Love", "Don't Stop Me Now", "Crazy Little Thing Called Love", and "We Are the Champions". Composiciones musicales tan vigentes como ayer. Freddie Mercury tenía la convicción que estaba destinado a convertirse en una leyenda y vivió para lograrlo.
 
¿Cuántos de nosotros nos hemos encontrado en esa posición, deseando vivir nuestros sueños, trabajar en lo que nos apasiona y dar rienda suelta a nuestra imaginación rompiendo los esquemas de lo establecido? Son los miedos al fracaso, quizás al ridículo o simplemente esas creencias limitantes que tenemos de que ya no podemos o que no vale la pena intentarlo lo que nos trunca y nos impide avanzar, desarrollar nuestro potencial y alcanzar nuestro destino.
 
¡¡¡Cuan equivocados estamos al pensar así!!! Poseemos un potencial ilimitado y un sinfín de posibilidades. Solo basta querer y creer que es posible. No sigas esperando y atrévete a soñar en grande y convierte esos sueños en metas y trabaja incansablemente hasta alcanzarlo.
 
Rapshodia Bohemia sin duda es una obra de arte, la escucho mientras escribo este post. Sin duda un legado musical extraordinario. Pero más que el legado musical piensa en el legado que deja el saber que si ellos lo alcanzaron tu también puedes hacerlo.
 
Un Abrazo
Marco Castro

8 de octubre de 2018

Necesitamos puentes, no murallas...

El 20 de enero de 2017 se efectuó el cambio de mando en Estados Unidos, asumiendo la presidencia un polémico candidato cuya principal promesa de campaña fue: “Yo construiré una gran muralla en nuestra frontera sur, y haré que México pague por ese muro” porque a su juico “México manda a su gente, pero no manda lo mejor. Está enviando a gente con un montón de problemas… Están trayendo drogas, el crimen, a los violadores…”. Declaraciones, sin duda, prejuiciosa y absurdas. Permítanme una reflexión, “Necesitamos construir puentes, no murallas”.
 
Vivimos tiempos difíciles. Tiempos en que la Biblia ha señalado que “oiréis de guerras y de rumores de guerras… Porque se levantará nación contra nación y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres y terremotos en diferentes lugares”; tiempos en los que “…por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”.
 
Sin duda los desastres naturales y los conflictos bélicos están generando dolor, muerte y desesperanza en los corazones de las personas alrededor del mundo. Por eso, creo que hoy, más que nunca en la historia de la humanidad, necesitamos construir lazos que nos unan como personas, como familias, como nación y nos ayuden a superar y sobreponernos de estas calamidades y dejar establecer barreras físicas o simbólicas amparadas en diferencias ideológicas, de raza, religión, género, etc. Podemos hacerlo mejor y podemos ser mejores. No solo eso, Debemos ser mejores.
 
A pesar de lo difícil de la senda y aun cuando las crisis a veces sacan lo peor de nuestros corazones también pueden sacar lo mejor. Veo alrededor del mundo grandes muestras de solidaridad y gestos que dan testimonio que aún podemos tener fe en las personas. Soy un optimista en el futuro. Reitero: “NECESITAMOS CONSTRUIR PUENTES, NO MURALLAS”

Un abrazo,
Marco Castro

1 de octubre de 2018

Mandela, Servicio & Liderazgo

Madiba, como era conocido Nelson Mandela, ejemplifico a mí entender la esencia de un líder. Antes, durante y después de su mandato presidencial entre los años 1994 y 1999, destaco entre otras, dos cualidades necesarias en quienes ostentan una posición de liderazgo en la sociedad.
 
Primero, si bien fue electo por el apoyo de un sector de la población sudafricana y teniendo muchos detractores, el entendía que era el líder de los más de 50 millones de habitantes que componían su país, y siempre actuó en consecuencia con esto. El entendía que era el líder de una gran nación incluyendo a quienes no compartían sus ideologías y procuro la unidad y la reconciliación, siendo el mismo un ejemplo de perdón y reconciliación. Su visión era Sudáfrica una gran nación y procuro que fuera el propósito de todos y no de unos pocos.
 
Y en segundo lugar, él, a diferencia de otros dignatarios, prestó un servicio real y desinteresado a su nación, todas sus acciones apuntaron a lograr la democracia y el fin de la segregación racial de su país. No busco los honores de los hombres ni su grandeza personal, y al final esa negación personal lo llevo a elevarse y ser reconocido mundialmente con el Premio Nobel de la Paz. El entendía que liderar es sinónimo de servir, que un líder presta servicio a quienes dirige.
 
Un abrazo,
Marco Castro

24 de septiembre de 2018

Perseverar hasta el fin...

Hace algunos años se realizó en la localidad de Papudo, un hermoso balneario ubicado en el litoral norte de la quinta región, a unos 180 kilómetros de Santiago, un Triatlón Internacional, en la cual participaron deportistas de primer nivel como Cristian Bustos y Matías Brain, siendo este último, si no me falla la memoria, el ganador de la categoría Profesional. También se realizó una categoría para no profesionales. Hubo gran despliegue publicitario, bellas modelos, buena música y amplia cobertura del evento.
 
Yo me encontraba en ese lugar por motivos laborales. El periodo estival era una buena oportunidad de ganar algún dinero para mis necesidades juveniles y educacionales. Una experiencia que valoro de sobremanera y que la recomiendo a todo aquel que desee aprender en cuanto a la autosuficiencia y valorar el trabajo honesto. Por mi trabajo y ubicación, fui testigo privilegiado, sobretodo la llegada de los competidores a la meta. Dos situaciones recuerdo llamaron poderosamente mi atención.
 
La primera involucra a una figura reconocida del mundo del deporte. Matías Brain fue el ganador y en esos años era la joven promesa del triatlón, quien supero por un par de minutos a Cristian Bustos, quien es una leyenda de esta disciplina. Ejemplo para muchos. Cristian paso por mi lado y le aclame: “Vamos Cristian…”, su rostro mostraba frustración y desencanto por no logra el primer lugar. Aún recuerdo la expresión de sus ojos. Sin embargo, Cristian fue un ganador. El 23 de enero del año 1994, sufrió un grave accidente cuando participaba en una competencia en Argentina; en la prueba del ciclismo, un jeep de la prensa lo atropelló, causándole graves lesiones que pudieron llevarlo a la muerte. Recuerdo las imágenes en los noticieros de la época. Su recuperación, su fortaleza para volver a competir y alcanzar nuevamente su nivel son dignos de destacar. Como yo, muchos vieron su hazaña y hubo reconocimiento público a un grande del deporte.
 
La segunda es la historia de un desconocido. Eran ya casi las 14:00 horas. El público, las bellas modelos, la música, los periodistas y los competidores se habían retirado del lugar. A lo lejos se vislumbra un hombre de unos 60 años, o quizás más, escoltado por un vehículo policial quien luego de algunas horas de iniciada la competencia en su categoría, llego a la meta, o mejor dicho dónde esta se encontraba junto al podio de los vencedores. No hubo cámaras ni fotografías que registraran el hecho, solo unos cuanto transeúntes que lo vimos llegar. En contraste, su rostro era de satisfacción y gran gozo por haber terminado la carrera. Junto a mí, pocos vieron su hazaña y no hubo reconocimiento público. Sin embargo, él también fue un grande del deporte.
 
¿Qué aprendemos de estas historias? ¿Cómo las aplicamos en nuestra aventura de emprender? Quizás la respuesta lógica sea: “Aprendemos muchas lecciones y las podemos aplicar de varias formas” Para mí, la lección es un principio eterno: “Perseverar hasta el fin” El camino del emprendimiento, se inicia con una idea, un sueño. Este lo transformamos en una meta y teniendo nuestro objetivo claro, comenzamos a avanzar por un sendero a veces desconocido y no libre de dificultades. Muchos abandonan y pocos continúan hasta el final. ¿Qué hace la diferencia? Cito a un gran emprendedor: “Estoy convencido de que la mitad de lo que separa a los emprendedores exitosos de los no exitosos es la perseverancia” (Steve Jobs).
 
El perseverar hasta el fin no significa nunca caer o jamás equivocarse. Significa tener el valor de continuar a pesar de las dificultades, a pesar de los errores o fracasos, aprendiendo de ellos y no olvidar el por qué empezamos.
 
Un abrazo,
Marco Castro

17 de septiembre de 2018

Cultura Emprendedora...

En un artículo anterior compartí contigo mi pasión por el entrenamiento de emprendedores, quienes a mi entender es todo aquel que echando a volar su imaginación, ponen en práctica su creatividad y con valor y perseverancia lucha por hacer realidad sus sueños de una vida mejor, y que sus posibilidades de éxito se incrementan cuando estos desarrollan una Cultura Emprendedora. Ahora bien, ¿Qué entendemos por esto? Quisiera explicártelo de manera simple y compartir contigo mi visión de lo que esto significa.

El término cultura, tiene su origen del latín cultus, que significa “Cultivo” y se refiere al desarrollo del espíritu e intelecto de las personas. Una de las definiciones dada por La Real Academia de la Lengua dice que es el “Conjunto de modos de vida, tradiciones, costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, que caracterizan a un pueblo, una época, grupo social, etc.” De esta manera nos encontramos en la actualidad con países que han conservado gran parte de sus costumbres y tradiciones que los distinguen como pueblo y los hacen únicos en el mundo. Por ejemplo, Judíos, Musulmanes, Gitanos, etc.
 
Cuando hablo de personas con una Cultura Emprendedora me refiero a hombres y mujeres que poseen características únicas que los distinguen de otros más allá del simple deseo de emprender. Hablo de una forma de ser más que solo parecer. El desarrollo de una Cultura Emprendedora implica Cultivar hábitos, actitudes, adquirir conocimiento y desarrollar habilidades necesarias para hacer de ti un gestor y líder de tu emprendimiento. Ya hablaremos en otra oportunidad de estas cualidades que te distinguen y que realmente te definen como un emprendedor.
 
Un abrazo,
Marco Castro